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La importancia del tratamiento de aguas para calderas de alta presión
calderas

¡No se trata solo de arrojar agua en el sistema y eso es todo … esta agua debe ser tratada estrictamente, de lo contrario el daño es seguro! Averigüe por qué.

Cuando hablamos de tratamiento de aguas, generalmente se nos remite a temas como la potabilidad o la generación de energía, así como a preguntas sobre el medio ambiente y la calidad de vida. 

Podemos decir que existe una cadena automática de recursos que permiten la vida -directa o indirectamente- y que desafían a las industrias a utilizar las mejores prácticas para el uso eficiente de los recursos naturales en su sector de operación. Esta es también una preocupación creciente de las organizaciones que son conscientes de sus responsabilidades ambientales.

Sigue leyendo y descubre por qué. Empezando por la historia de las revoluciones industriales, porque así empezó todo.

Revoluciones industriales – de 1.0 a 4.0

tratamiento de aguas para calderas de alta presion

Para empezar, un poco de historia…

Pero ¿por qué empezar con la historia? Porque, como mencionamos anteriormente, es importante conocer cómo comenzó todo, los orígenes que movieron la industria y su evolución. 

También es importante saber cómo es el funcionamiento de los procesos industriales, muchos contienen con potentes calderas que generan y acumulan vapor a presiones muy por encima del nivel atmosférico, haciendo uso de un tipo de energía para generar otro. 

También es interesante saber que actualmente, casi el 40% de toda la electricidad producida en el mundo es a través de la generación de vapor, teniendo como materia prima el carbón, el combustible fósil más antiguo conocido (de la era Paleozoica), que, por cierto, es la fuente de energía más utilizada después del petróleo.

¡Vea la historia que les compartimos aquí!

El final de los siglos 18 y principios del 19 fue el período que marcó la 1ª Revolución Industrial, hace más de 250 años, por lo tanto. Comenzando en Inglaterra, con la mecanización de los procesos, cuando la fabricación comenzó a depender de máquinas de vapor que aceleraron o incluso reemplazaron el trabajo humano en algunos casos. El mundo entero, después de eso, fue abrazado por la industrialización. 

Este es un hecho tan importante cuyo potencial no podía pasar desapercibido, así como su lado negativo: la contaminación y la falta de un tratamiento adecuado de los residuos. 

Por lo tanto, con el tiempo, se mejoraron las técnicas, así como otros procedimientos, convirtiéndose en herramientas cada vez más inteligentes y comunes en las industrias, que gradual y continuamente se volvieron más conscientes y responsables en relación con su papel en la preservación del medio ambiente.

Como podemos ver, conocer la historia es también entender que todo este proceso de cambio ha influido y seguirá influyendo en la forma en que vivimos hoy y cómo será el mañana. 

Complementando la historia, ¡el conocimiento siempre es bueno!

Por supuesto que el tema aquí no es la historia de la industria y sus revoluciones, sino conocer el camino de las piedras y el legado de esa historia. 

Nunca es demasiado conocer el origen de las cosas que forman parte de nuestras vidas. Desde su hito inicial hasta los caminos recorridos aquí, así como sus tendencias. 

De esta manera, solo para ilustrar un poco este conocimiento, recapitulando, tenemos:

  • 1ª Revolución Industrial: comenzó a finales del siglo 18, como se explica por el uso de la energía de vapor y la mecanización de la producción. 
  • 2ª Revolución Industrial: comenzó en el siglo 19, con el descubrimiento de la electricidad y la creación de la línea de montaje, teniendo a Henry Ford como pionero, con la concepción de la producción en masa. 
  • 3ª Revolución Industrial: comenzó en el siglo 20, década de 1970, la introducción de la tecnología, con la automatización de los procesos de producción, controladores y computadoras ayudando a facilitar las tareas, cada vez más. Las máquinas comenzaron a funcionar automáticamente.
  • 4ª Revolución Industrial: en curso – con la aplicación de las tecnologías de la información y la movilidad, la era de la Industria 4.0, con sus redes e interconexiones en este gran universo digital, procesos inteligentes (inteligencia artificial), mayor autonomía, información digitalizada, uso de fuentes de energía alternativas, etc., apuntando a un futuro y más sostenible cada. 

¿Dónde entra el uso del agua?

 

La industria se ha desarrollado durante una larga y rica historia evolutiva, adoptando el agua muy además del consumo, pero para mover los procesos operativos de las fábricas.

Por ejemplo, muchas industrias utilizan calderas de alta presión, alimentadas por agua, de varios tipos y aplicaciones. 

Estos son equipos esenciales para el cuidado de toda nuestra sociedad en sus necesidades, desde las más básicas hasta las más complejas, incluyendo allí: alimentos, bebidas, ropa, transporte, salud, saneamiento entre otros artículos.

¿Y qué son las calderas?

Explicando de una manera muy sencilla, las calderas son equipos que producen y acumulan vapor de diferentes fuentes, entre las que destaca el agua -que es la más común porque es un recurso abundante y se puede reutilizar

El término «alta presión» significa que hay un almacenamiento de energía realizado bajo alta presión y temperatura, con lo que veremos por delante, y que supera la presión de la atmósfera. En general, producen calor que está diseñado para ser utilizado como fuente de energía. 

Las calderas evolucionaron con el tiempo; la Revolución Industrial promovió su inserción y comenzaron a tener un amplio uso en el sector, para diversos fines.

Y hasta el día de hoy alimentan la dinámica industrial, requiriendo, para ello, agua especialmente tratada para generar vapor, de acuerdo con estándares y reglas específicas.

 

Tratar el agua: ¿cómo y para qué?

 

Podría decirse que la tecnología está ahí, avanzando y ayudando a las industrias con sus sistemas de generación de vapor. Sin embargo, el agua tiene que ser tratada antes de entrar en los sistemas y seguir su flujo libremente para cumplir con su función

No se trata solo de llenar cualquier depósito o verter agua en las máquinas, ni de hacer una conexión directa con un pozo, pues esta agua debe someterse a un riguroso tratamiento previo, siendo preparada y purificada para que tenga calidad y pueda cumplir su función dentro de la caldera.

Ya sea agua de pozos, ríos, lagos o incluso el océano, el hecho es que no importa cuál sea la fuente en sí, sino que considera la importancia del tratamiento adecuado. Este es el quid del proceso en su conjunto.

¿Cómo?

El tratamiento debe ajustarse de acuerdo con el tipo de producto que procesa la industria. Este procesamiento suele ser continuo y necesita apoyarse en la conductividad regular del agua, que debe circular y convertirse en vapor, con toda su capacidad y pureza.

El hecho es que el tratamiento adecuado del agua minimiza las pérdidas de equipos y dinero con el mantenimiento recurrente o los lavados ácidos constantes.

Los pasos para tratar el agua y la cantidad de elementos que se extraen de ella en el proceso, para hacerla utilizable en calderas pueden incluir: clarificación, desgasificación, filtración para extracción de impurezas – óxidos e hidróxidos, como sales, residuos sólidos, control de pH y su rango de alcalinización, oxigenación, temperatura, calibración entre otros procedimientos.

A diferencia del agua para consumo humano (que está potabilizada) y tolera la presencia de microorganismos hasta cierto punto, está ya no se utiliza para la generación de vapor. Por otro lado, aunque es un agua extremadamente tratada, el agua para caldera es 100% inadecuada para el consumo humano.

Vale la pena mencionar que por mucho que el agua esté desmineralizada, ultrafiltrada y que se apliquen todas las medidas y mejores prácticas para el tratamiento, no hay forma de garantizar que todo permanezca 100% puro, ni en la entrada, ni en el estado líquido, ni en la salida como vapor, no hay garantía de que no haya contaminación.

 ¿Para qué?

 El objetivo del tratamiento de aguas es evitar la formación de incrustaciones, procesos corrosivos y otras pérdidas, y la consiguiente pérdida de la vida útil de los equipos y toda una inversión, que no es poca.

 Existe el «para qué», la importancia del tratamiento del agua para su uso en calderas de alta presión: está dirigido a la preservación del equipo, la eficiencia, la seguridad y la calidad de la operación en su conjunto.

 Se debe establecer y seguir un plan de intervenciones preventivas y correctivas (mantenimiento), evaluación de la integridad de los equipos y la correcta aplicación del tratamiento químico, así como un estricto control de la calidad del agua en las plantas industriales, ya que todo un proceso complejo depende del buen funcionamiento de los sistemas.

La vida útil de la maquinaria depende de los cuidados mencionados anteriormente, con intervenciones mínimas para poder operar en capacidad continua, las 24 horas del día, deteniéndose solo en el mantenimiento programado. 

Lo ideal es que las calderas funcionen entreguen su producto final con una pérdida de dinero mínima o nula, porque literalmente es un tipo de producto que no se recupera: se convierte en vapor, y con él la receta se apaga, disipándose sin retorno.

La mayor importancia está en el tratamiento del agua, sin duda, pero también en tener una gestión eficiente: personas capaces de cuidar los procesos, el correcto funcionamiento, la seguridad, las inspecciones periódicas, el seguimiento cercano, con atención aún a la tecnología, porque cada vez es más impensable estar al tanto de los avances e instalaciones que proporciona la evolución de la industria. 

Por lo tanto, es necesario invertir en tecnología, en capacitar a las personas: ventas, servicio, operación, mantenimiento, todos los empleados, después de todo, todos están interesados en garantizar el funcionamiento de los sistemas de la empresa en la que trabajan.

 

En conclusión…

La eficiencia operativa de una caldera está directamente relacionada con la calidad del agua utilizada en el proceso, que también puede contar con maquinaria específica, de vanguardia, así como accesorios, periféricos, automatización, etc., además, por supuesto, del tratamiento químico requerido. 

Esta es la realidad que hace fundamental un tratamiento adecuado, siguiendo un estricto control de los métodos externos (agua de alimentación) e internos (agua de caldera).

tratamiento correcto del agua

Todo tratamiento preliminar o preventivo – obligatoriamente – debe llevarse a cabo cumpliendo con los procedimientos recomendados por organismos públicos y privados, por ejemplo.

Las industrias difieren en los segmentos en los que operan: pueden ser básicas (bienes de producción), intermedias (materia prima para otras ramas de la industria), bienes de consumo (vehículos, electrodomésticos, etc.), capital (producción de maquinaria y otros equipos que serán aplicados por las fábricas); y de vanguardia (tecnología).

Y entre los principales sectores productivos tenemos: energía, alimentos, farmacéutico, químico, petroquímico, bélico, celulosa y papel, textil, metalúrgico y construcción civil, entre otros. 

Así, se espera que existan variaciones en la tolerancia respecto al grado de rigidez relacionado con el tratamiento adecuado del agua, debido a las características particulares de cada segmento.

Las citadas entidades colaboran entre sí para aportar al segmento, de manera marcada con la investigación sobre todos los aspectos de seguridad y buen funcionamiento de los equipos, estandarizando, legislando y enfatizando la importancia del tratamiento de aguas para calderas de alta presión, entre otros aspectos, reconocidos internacionalmente, incluyendo.

El incumplimiento de las normas y leyes tiende a tener graves consecuencias, porque la mala calidad del agua causa serios problemas para las calderas y los resultados de cualquier inversión, poniendo en riesgo la seguridad no solo de los equipos, sino también de los operadores. 

Cualquier incumplimiento de las normas y regulaciones vigentes somete a las empresas a las sanciones aplicables, incluida la prohibición de sus operaciones. ¡La pérdida excederá así cualquier inversión!

Por lo tanto, las industrias pueden y deben confiar en empresas especializadas y confiables para establecer asociaciones asertivas, tanto en la adquisición de maquinaria adecuada, como en la conservación de estas, incluida la dosificación química y el tratamiento del agua.

 

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